Dulce como caramelo de cereza
Consuelo sobre una herida fresca
Una melodía recuerda
Una infancia poco cuerda
Rememora sus anhelos
En su cantar
Aquel que hizo falta
Aquel que me enseñó a amar
Que me ha de acompañar
Presente pero ausente
Vínculo atemporal
Me acurruco en sus brazos
Al atardecer presenciar
A quien me duele amar
De dulce mirar
Eterno recuerdo
Vacila al hablar
Observa atento
Ni el tiempo podrá borrar
La diferencia de mi desdicha
El compás de mi respirar
Hogar en su yugular
Promesa latente en su andar
En mi andar, más que dolor
Compañía en mi rebelión
Consuelo en mi perdición
A quien no puedo abrazar
Pero cura todo mi mal
Mi querido, mi luna que jamás llegará.
-Burn!
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