Últimamente he estado pensando acerca de mi deseo de enfoque en este último año en el que tendré un techo y una casa, pues en vista de las circunstancias, planeo una huida para enero del siguiente año, así es, mis dulces 16 serán el último año que viva con mis padres. Y en vista de esto cruzó por mi cabeza la idea de la regresión.
Consideré revivir si no el 2022, mis años de infancia. Regresar a esa perspectiva infantil del mundo que me hacía feliz, hasta que me di cuenta de que no importa cuan optimista intente ser... ya no puedo ver el mundo como un niño.
Y en retrospectiva, realmente nunca vi el mundo desde los ojos de un niño.
Desde que tengo memoria (lo que se traduce como desde los nueve hacia acá), siempre hubo un dejo de crudeza en mi forma de ver el mundo, véase reflejado en mi baja autoestima desde los siete años, mi casi nula conexión con los miembros de mi familia, mi carencia de amigos y mi eterna obsesión con internet, el terror y la autodestrucción.
Como mencioné en El Arte De La Autolesión, comencé a autolesionarme en el 2019 a mis nueve años, en el 2021 pretendía expandir mis horizontes con quemaduras y finalmente el el 2022 empecé de manera constante a autolesionarme. Ahora, es normal para mi llegar a Bean sin tanto problema. Entonces me puse a pensar hace una semana, en que momento me volví este niño podrido?
Realmente no hay una respuesta concreta, no hay culpables, no hay algún evento traumático que desencadenó todo esto... simplemente desde niño he estado roto.
Es como si por defecto hubiera nacido defectuoso.
Entonces, siendo realista con mis propósitos de regresión; puedo volver a actuar como mi yo de 2019-2023, aceptando la implicación de que incluso así me seguiré autodestruyendo. Ahora escribiendo esto y ordenando las ideas en mi cabeza, creo que mi reciente obsesión con Rodrick Heffley viene también de esa regresión involuntaria; El diario de Greg es fácilmente una serie de películas que pude haber amado a los nueve años (si la hubiera conocido), en particular los secretos para una vida fácil, además de haber sido mi mantra al tomar la decisión de dejar mi vida común atrás, básicamente le hablaron a mi pequeño yo desde la primera vez que vi la escena, y por ende, el seguir esas reglas me lleva a sentirme de nuevo como un preadolescente que no sabe nada de la vida y simplemente quiere vivir con el menor esfuerzo posible, lo que se me fue arrebatado desde niño, y genuinamente creo que ahí estaba la esencia de lo que hacía a ese niño roto un niño "feliz".
Antes de redactar la conclusión de este malviaje, y ya que estoy en materia, también quiero destacar las coincidencias con respecto a mi obsesión con Devon Bostick porque no tengo otro lugar donde mencionarlas, aún no estoy seguro si debería hacerle su entrada aparte a este tema, pero al menos quiero tener una referencia si lo hago, además de que aporta a lo de la regresión;
Rodrick Heffley (DOAWK)- 2018/19
Casper Galloway (Dead Before Dawn)- Agosto 2021
Jasper Jordan (The 100)- 2020
Ahora si, la conclusión:
El rumbo destinado desde el inicio para este año es la autodestrucción, llevar mi cuerpo a sus limites y todo lo demás, pero que hay de mi mente? Repetición, repetición, repetición. Regresión con más perspectiva de mi miseria. Qué quiero decir con esto? Pienso, actúo, siento como un preadolescente (niño) otra vez, pero potenciando mis pensamientos autodestructivos y llevando a cabo esas ideas intrusivas que por sentido común no intentaba, además de actuar como no se me fue permitido en su momento, ya sabe, más rebeldía y valemadrismo en pocas palabras.
Esa es toda la idea, ya ni siquiera me voy a molestar en intentar crear algo nuevo, porque todo este popurrí de regresión estoy seguro de que va a generar varias nuevas experiencias que harán de mis dulces 16 algo digno de recordar después de huir.
Creo que eso es todo.
-Miza (Burn!)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario