Aquí
Sentado al borde de un acantilado
Tan cerca de la vida eterna
Cortado, angustiado
Recordando
Adicto
Dependiente, condescendiente
Llorando y rogando
Que el tiempo se detenga
Que me he perdido
Y quiero encontrarme nuevamente
Entre húmedas paredes
Blancas manchas de lo que alguna vez fuí
Anhelos olvidados
Errores sangrados
Sostengo la culpa en mis manos
La sangre corre
Mis sueños también
Solo queremos sentirnos amados
Renegados, condenados
A la merced del paso del tiempo
Marginados
Quiero sentirme acompañado
Entendido, escuchado
Que una lesión no ocupe mi dolor
Incomprendidos
Poetas perdidos
Artistas sin sentido
Que anhelan su libertad
Anhelo mi libertad
Hablar, gritar
Sangrar
Olvidar
Recordar
Como niño viendo las luces de navidad
Soñar
Estrellas contar
Sus voces callar
Sentirme seguro en mi hogar
No hay hogar
No hay rehacer
Solo almas perdidas
Con un deber
Que sangran y cantan
Se embriagan
No duermen
No dormimos
No somos oídos
Oyen pero no escuchan
No comprenden, no ayudan
No hagan de mi dolor su culpa
Su ausencia, indiferencia
No se redimirán al tomarme en cuenta
La disculpas de un adulto no cuentan
No son honestas
Respuestas huecas
Heridas abiertas
Que no puse a mi cuenta
No debemos sus carencias
En el frío
Una protesta
Nos llaman descarriados
Rebeldes, ermitaños
Egoístas
Falsos anarquistas
Prefiero que nos llamen artistas
Deprimentes optimistas
Resultado de su falta de empatía
Morimos, reímos
Gritamos, lloramos
Pero nunca callamos
Así seremos
Rebeldes con causa
Anarquistas de cuarta
Este es el paso de los lastimados
No quiero morir solo
Sin haber hecho algo
Antes de que me olviden
Sepan que alguna vez fuí
El rey de los condenados.
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